La pregunta que abre conversación

“¿Has podido revisar la propuesta de reparación del baño?” funciona mejor que “¿Qué has decidido?”. La primera recuerda el contexto y permite que aparezcan objeciones reales.

  • Menciona fecha o trabajo
  • Ofrece resolver una partida concreta
  • Permite decir que no es el momento

Revisión antes de enviar

La información que no debería faltar

Adapta esta revisión a tu oficio y al tamaño del trabajo. El cliente debería poder entender la propuesta sin tener que reconstruirla a partir de mensajes sueltos.

  • Datos del profesional y del cliente, fecha, referencia y zona del trabajo.
  • Alcance descrito por partidas: unidades, mediciones, materiales, calidades y mano de obra.
  • Opcionales, alternativas y exclusiones separadas del trabajo incluido.
  • Subtotal, IVA aplicado y total final, con importes coherentes entre sí.
  • Plazo estimado, condiciones de inicio y fecha de validez del presupuesto.
  • Forma de pago, anticipo si lo hay, garantía aplicable y cómo aprobar cambios.
  • Una forma clara de aceptar o responder y una próxima acción después del envío.

Mensaje completo

“Hola, Carlos. Te escribo por el presupuesto de la instalación del aire que te envié el miércoles. ¿Has podido revisarlo? Si el importe o alguna partida no encaja, lo comentamos; y si lo dejas para más adelante, dímelo y lo apunto sin problema.”

Partida / elementoReferencia
ContextoTrabajo + fecha
Pregunta¿Has podido revisarlo?
SalidaPausa o no continuar

Errores frecuentes

  • Convertir la conversación en un ultimátum
  • Rebajar precio antes de conocer la duda
  • Llamar varias veces sin dejar un mensaje útil