Una cadencia que se puede mantener
Confirma la recepción cuando envías. Después deja el tiempo que requiera el trabajo y contacta con una pregunta concreta. Si no hay respuesta, haz un último intento que permita cerrar o pausar.
- Día 0: resumen y próximo contacto
- Día 3–5: dudas y alcance
- Día 10–14: decisión, pausa o cierre
Registra el motivo, no solo el estado
“Pendiente” no explica nada. Anota si falta una decisión, si el cliente compara opciones, si espera financiación o si no es el momento. Esa información mejora tu siguiente propuesta.
- Duda técnica
- Precio o alcance
- Plazo y disponibilidad
- Decisión aplazada
Revisión antes de enviar
La información que no debería faltar
Adapta esta revisión a tu oficio y al tamaño del trabajo. El cliente debería poder entender la propuesta sin tener que reconstruirla a partir de mensajes sueltos.
- Datos del profesional y del cliente, fecha, referencia y zona del trabajo.
- Alcance descrito por partidas: unidades, mediciones, materiales, calidades y mano de obra.
- Opcionales, alternativas y exclusiones separadas del trabajo incluido.
- Subtotal, IVA aplicado y total final, con importes coherentes entre sí.
- Plazo estimado, condiciones de inicio y fecha de validez del presupuesto.
- Forma de pago, anticipo si lo hay, garantía aplicable y cómo aprobar cambios.
- Una forma clara de aceptar o responder y una próxima acción después del envío.
Embudo de una semana
El objetivo es que cada presupuesto tenga una siguiente acción, aunque sea dejarlo en pausa sin seguir escribiendo.
Errores frecuentes
- Escribir sin recordar qué trabajo se presupuestó
- Medir solo aceptaciones y no pendientes
- No respetar una petición de no contacto