Describe el estado inicial
Indica si hay grietas, humedad, manchas, cambios de color o superficies que requieren reparación. La preparación debe aparecer en el presupuesto y no quedar escondida en “pintura”.
- Protección de suelos y muebles
- Masillado, lijado e imprimación
- Número de manos y acabado
Aclara el resultado
Nombra estancias, superficies y zonas que no se pintan. Si el cambio de tono requiere más manos o hay elementos que se desmontan, escríbelo.
- Color y referencia si existe
- Rodapiés, puertas y techos
- Limpieza y retirada de residuos
Revisión antes de enviar
La información que no debería faltar
Adapta esta revisión a tu oficio y al tamaño del trabajo. El cliente debería poder entender la propuesta sin tener que reconstruirla a partir de mensajes sueltos.
- Datos del profesional y del cliente, fecha, referencia y zona del trabajo.
- Alcance descrito por partidas: unidades, mediciones, materiales, calidades y mano de obra.
- Opcionales, alternativas y exclusiones separadas del trabajo incluido.
- Subtotal, IVA aplicado y total final, con importes coherentes entre sí.
- Plazo estimado, condiciones de inicio y fecha de validez del presupuesto.
- Forma de pago, anticipo si lo hay, garantía aplicable y cómo aprobar cambios.
- Una forma clara de aceptar o responder y una próxima acción después del envío.
Ejemplo: portal y escalera de comunidad
En zonas comunes conviene detallar protección, horarios y coordinación, además de la aplicación de pintura.
Errores frecuentes
- Presupuestar solo por metros sin revisar el soporte
- No explicar horarios o acceso a la comunidad
- No incluir repasos y limpieza