Adapta la propuesta al tipo de servicio
Un servicio por horas necesita límites y entregables. Un oficio necesita unidades, materiales y alcance físico. Una colaboración mensual necesita frecuencia, revisiones y cancelación.
- Describe el resultado, no solo tus tareas
- Separa extras y cambios de alcance
- Explica cuándo se factura o se solicita el pago
Crea una rutina de cinco minutos
Al terminar una llamada o visita, registra el encargo, la fecha prevista y lo que falta por confirmar. Con esos datos podrás generar una propuesta coherente y dejar programada la revisión.
- Una referencia por oportunidad
- Una fecha de validez realista
- Un mensaje de envío adaptado al cliente
Revisión antes de enviar
La información que no debería faltar
Adapta esta revisión a tu oficio y al tamaño del trabajo. El cliente debería poder entender la propuesta sin tener que reconstruirla a partir de mensajes sueltos.
- Datos del profesional y del cliente, fecha, referencia y zona del trabajo.
- Alcance descrito por partidas: unidades, mediciones, materiales, calidades y mano de obra.
- Opcionales, alternativas y exclusiones separadas del trabajo incluido.
- Subtotal, IVA aplicado y total final, con importes coherentes entre sí.
- Plazo estimado, condiciones de inicio y fecha de validez del presupuesto.
- Forma de pago, anticipo si lo hay, garantía aplicable y cómo aprobar cambios.
- Una forma clara de aceptar o responder y una próxima acción después del envío.
Ejemplo: soporte técnico mensual
El precio se entiende mejor cuando el cliente ve horas, alcance y límites de disponibilidad.
Errores frecuentes
- No diferenciar disponibilidad de trabajo realizado
- No poner límites a las revisiones
- Enviar el mismo texto a un cliente particular y a una empresa